Freitag, 22. Mai 2009

GRIPE PORCINA EN ECUADOR


Porky and his friends

La vida nunca ha sido fácil. Desde inicios de la humanidad hubo peste, malaria, lepra, la terrible sífilis que trajeron los conquistadores a América. Hoy sabemos que la gripe vino en sus barcos y causó la desaparición de poblaciones completas de aborígenes, más que las armas, la codicia y crueldad de los europeos. Fiebre bubónica, cólera, tifoidea, guerras, personajes grises en el poder… numerosa es la lista de males que han azotado a los seres humanos a lo largo de su historia.

Aún recuerdo mis días en Lima, donde enfermé de cólera y tuve que ser llevado de emergencia al hospital por los dueños del hotelito en que me refugiaba por aquellos años durante el primer gobierno de Fujimori. No olvido mi condición aquella noche. Sentado en el baño y vomitando cada instante. Yo no sé dónde me atrapó el virus pero fui uno de los primeros extranjeros en ser puesto en cuarentena. Eran épocas en que ese torpe sentimiento contra los peruanos era insoportable. Pronto me di cuenta que eso de las guerras y las crisis eran cortinas de humo que los gobiernos las provocaban muy a su gusto para salir de los aprietos durante sus mandatos. Los dueños del hotel bien me habrían podido echar como a un perro sarnoso en la calle de atrás del antiguo Polvos Azules, pero no fue así; arriesgando sus vidas, me pusieron en un tricimoto y fueron conmigo al hospital. Allí me recibieron los doctores, me preguntaron el nombre, la edad y…mi origen. Tuve miedo de decirlo, no vergüenza. La educación de mi época estuvo muy marcada por ese espíritu bobo de xenofobia. Durante mis años de instrucción militar, inclusive, el motivo de mi existencia bajo la sombra de los cuarteles era acabar con el enemigo del sur… Un día decidí dejar de ser instructor, cambié de profesión, de ciudad, hasta de nombre y lo que resta de ello no es justo nostalgia, sino satisfacción.

Con miedo dije que era de Ecuador. Los doctores me respondieron algo que hasta hoy no olvido: nosotros no estamos en guerra con ustedes. Nos interesa saber tu nombre por simple protocolo. Respiré más tranquilo y el resto no recuerdo bien. Aterrado con la idea de ser un número más en las estadísticas de muertos a causa de esa enfermedad, miraba los sueros ingresar a través de la aguja en mi cuerpo. Al siguiente día fueron a visitarme los dueños del hotel. Mi ángel no me había abandonado, y no lo hizo hasta hoy.

El pequeño culpable

De acuerdo a los informes de la organización mundial para la salud, entre 1992 y 1994, 12.520 personas murieron en Perú a causa de cólera. Y desde allí hasta el 2007 son 13.260. En Ecuador fueron 7.350 desde inicios del presente siglo, y en su mayoría niños menores de 12 años. Pero hay tantas enfermedades y cada una tiene sus cifras: tuberculosis, cáncer, VIH,los accidentes de tránsito, el tabaquismo…En Estados Unidos mueren 30.000 al año a causa de las gripes y sus derivaciones como neumonías, bronquitis, sinusitis. En Ecuador son 2.560. La muerte siempre está al día con el mundo. También recuerdo mi primer viaje a China, hace dos años, y las preocupaciones de mi familia y amigos por la gripe aviar. O el terremoto que hace un año destruyó la provincia central de Sichuan, mientras yo estuve en un barco en el West Lake, in Nangzhou. Allí deduje que debemos aprender a convivir con todo lo que nos rodea, incluso con las enfermedades. Y así instruyo a mis hijos.

No debemos dejarnos llevar por el pánico, pero debemos tomar las debidas precauciones. He oído a los especialistas sobre la nueva peste mundial, que ésta no es más peligrosa que las demás gripes, que hay medicamentos para combatirla pero hay que tratarla a tiempo, como toda enfermedad. Es un consuelo y ojalá ciertas farmacéuticas dejen de hacer grandes negocios en tiempos de turbulencia económica y social, la misma que es muy bien utilizada por muchos gobiernos para sus fines políticos.

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